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Entrevista de Ernesto Martínez Oliva al Heraldo de Tabasco, en la que destaca la labor de los Jesuitas.

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Entrevista de Ernesto Martínez Oliva al Heraldo de Tabasco, donde destaca la labor de los Jesuitas en las comunidades que conformaron la parroquia de San José y Nuestra Señora de los Remedios, conocida también como parroquia de Plátano y Cacao; y la creación del CODEHUTAB como fruto del compromiso con los más necesitados y vulnerables. Se agradece al reportero Javier Chávez por la difusión y cobertura brindada a la entrevista.

Jesuítas impulsaron creación de Codehutab; su legado permanece en Tabasco

Tras 52 años en Tabasco, los jesuitas dejan la entidad, pero su legado en la defensa de los derechos humanos permanece a través del Codehutab

Por Javier Chávez

Tras 52 años de presencia en Tabasco, la salida de los jesuitas deja no solo un legado de acompañamiento a comunidades vulnerables, sino también la huella de su participación en la creación del Comité de Derechos Humanos de Tabasco (Codehutab), organismo que nació en 1990 a partir de un proceso de organización social impulsado desde las comunidades eclesiales de base.

Ernesto Martínez Oliva, miembro fundador del Codehutab y actual auxiliar de su área jurídica, recordó que los sacerdotes de la Compañía de Jesús tuvieron un papel fundamental en la articulación del proyecto que dio origen al organismo, particularmente el padre Francisco Goitia Prieto, conocido como Paco Goitia, quien recibió la encomienda de impulsar esta propuesta desde la parroquia de Plátano y Cacao.

“En 1989 surge la idea de conformar el Comité de Derechos Humanos de Tabasco y el padre Goitia, estando en Plátano y Cacao, es al que le encargan la misión de articular el movimiento o la propuesta para el nacimiento del Codehutab”, relató. El 10 de febrero de 1990 se dio a conocer formalmente el Comité de Derechos Humanos de Tabasco, concebido desde sus orígenes como un organismo plural para acompañar a personas cuyos derechos hubieran sido vulnerados, sin distinción de religión.

Martínez Oliva explicó que la semilla del organismo surgió de las comunidades eclesiales de base, espacios donde hombres y mujeres comenzaron a tomar conciencia de las problemáticas sociales que enfrentaban y de la necesidad de organizarse para exigir justicia.

“Ahí se trabajó un modelo de iglesia que era a través de las comunidades eclesiales de base, que era donde hombres y mujeres, a la luz de la palabra de Dios, tomaron conciencia de la necesidad de luchar por la justicia ante tanta injusticia que estaba a nuestro alrededor”, explicó. De este proceso surgió la propuesta de crear una institución que sirviera como instrumento para acompañar y defender a la población más pobre, oprimida o explotada.

Una labor más allá de lo religioso

El entrevistado destacó que durante las más de cinco décadas de presencia de los jesuitas en Tabasco, su trabajo no se limitó al ámbito pastoral, pues también participaron en procesos de organización comunitaria y defensa de causas sociales. “Ellos vinieron a entregarse a las comunidades, a ser parte de la comunidad”, afirmó.

Recordó que desde la parroquia de Plátano y Cacao se impulsó el Comité Central de la Isla, organización mediante la cual las comunidades lograron gestionar la construcción de una planta potabilizadora en la tercera sección de Corregidora, que comenzó a prestar servicio en 1989.

Posteriormente, las comunidades organizadas exigieron a Petróleos Mexicanos (Pemex) y al Gobierno del Estado la construcción de infraestructura para garantizar el suministro de agua en la zona, particularmente después de las explosiones ocurridas el 14 de febrero de 1995 en Plátano y Cacao.

“Esa fue una de los logros que se obtuvo a través de la lucha de las comunidades y ahí participaron muchos cristianos, hombres y mujeres comprometidos con las causas sociales”, señaló.

Paco Goitia, pieza clave del Codehutab

Martínez Oliva resaltó particularmente la participación del sacerdote jesuita Francisco Goitia Prieto, quien fue el primer director del Comité de Derechos Humanos de Tabasco y permaneció durante una década acompañando al organismo. “Fue un sacerdote jesuita comprometido con la gente más humilde, más sencilla, más pobre, más vulnerable”, recordó.

De acuerdo con el fundador del Codehutab, Goitia estuvo presente en momentos de represión y conflictos sociales, acompañando a comunidades y personas que enfrentaban situaciones de vulnerabilidad. Su labor contribuyó a consolidar un organismo que, desde sus orígenes, buscó atender las problemáticas de la población sin hacer distinciones por motivos religiosos.

“El proyecto atiende a todas las personas que tienen una problemática, que han sido violentadas en sus derechos humanos, hombres y mujeres. No se le pregunta de qué religión es”, enfatizó.

“Nos duele bastante que se retiren”

Sobre la decisión de la Compañía de Jesús de concluir su presencia parroquial en Tabasco, Martínez Oliva reconoció que existe tristeza entre quienes compartieron durante décadas ese trabajo con los religiosos. “Nos duele un poco, bastante, que se retiren los jesuitas, porque le hacen falta a Tabasco; no al Codehutab solamente, sino a Tabasco”, expresó.

Explicó que, de acuerdo con lo informado por los propios religiosos, se trata de una decisión interna de la Compañía de Jesús y no de una petición realizada por autoridades o habitantes de la entidad.

“El provincial general de ellos decide retirar el proyecto de parroquia de Plátano y Cacao, y se la devuelven a la diócesis”, indicó. Actualmente se realiza el proceso de entrega de la parroquia a los sacerdotes que asumirán las actividades religiosas en la zona.

Sin embargo, la salida de los jesuitas no significa el rompimiento de los vínculos construidos durante más de cinco décadas. “Nuestra relación con la Compañía de Jesús va a continuar. Es una relación más bien de solidaridad”, aseguró.

El Codehutab continuará

Martínez Oliva destacó que una de las fortalezas del Codehutab es precisamente que, con el paso de los años, los propios jesuitas propiciaron que el organismo quedara en manos de laicos y ciudadanos. “Ellos impulsaron el Codehutab, pero afortunadamente ellos mismos propiciaron que el Codehutab fuera quedando en manos de laicos”, explicó.

Por ello, aseguró que el organismo continuará con su labor de defensa y acompañamiento a personas cuyos derechos sean vulnerados, además de mantener comunicación y relaciones de solidaridad con integrantes de la Compañía de Jesús y con sacerdotes de la diócesis. “Los derechos humanos no son exclusivos de una iglesia ni de un grupo. Los derechos humanos son universales”, sostuvo.

Para el integrante del Codehutab, la salida de los jesuitas representa una pérdida para Tabasco por el reconocimiento y respaldo moral que los religiosos construyeron durante décadas, particularmente entre las comunidades más vulnerables. “Su palabra, su trabajo es reconocido no solo en Tabasco, sino en toda la República”, afirmó. Aun así, descartó que su partida signifique el final del trabajo iniciado hace más de tres décadas.

“El Codehutab continúa. No se acaba el Codehutab y siguen las comunidades que dejaron trabajadas ellos, y las comunidades van a seguir adelante comprometidas”, concluyó.

https://oem.com.mx/elheraldodetabasco/local/jesuitas-impulsaron-creacion-de-codehutab-su-legado-permanece-en-tabasco-31624271

 

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